El tablero es una retícula de 8×8 puntos de intersección. El Jugador 1 usa ●, el Jugador 2 ▲.
En tu turno, coloca un punto de tu color en una intersección libre.
Tus puntos se unen con los que tienen al lado, también en diagonal, y forman una cadena (se dibuja una línea entre ellos).
Si tu cadena cierra por completo una zona, esa zona pasa a ser tu territorio: se tiñe de tu color y nadie puede colocar puntos dentro. Los bordes del tablero no cierran: una zona que toca el borde está abierta.
Capturas todos los puntos del rival que queden dentro de tu territorio; se dibujan huecos y cada uno te da 1 punto. Un punto capturado no vuelve a liberarse ni sirve de muro.
La partida termina cuando no queda ninguna intersección libre. Gana quien haya capturado más puntos; si empatan, es un empate.