El tablero es una retícula de 7×7 puntos. Cada jugador tiene una serpiente con un punto de salida fijo: el Jugador 1 (●) arriba a la izquierda, el Jugador 2 (▲) abajo a la derecha.
En tu turno, alarga tu serpiente un tramo: une su cabeza con un punto vecino (arriba, abajo, izquierda o derecha) que esté libre.
Un punto está libre si no lo ha usado ninguna de las dos serpientes. Los puntos donde puedes jugar aparecen resaltados.
No puedes pasar por un punto que ya use tu serpiente o la del rival.
Pierdes si en tu turno no puedes alargar tu serpiente. Gana el otro jugador.